Un número para todo, cada mensaje en su área
El cliente escribe a un solo número y adentro el mensaje llega clasificado: venta, captación, reclamo o administración. Nadie reenvía nada a mano.

El listado completo, agrupado por área. Las capturas son de la instancia inmobiliaria porque es la que está armada; el sistema es el mismo para cualquier rubro.
El cliente escribe a un solo número y adentro el mensaje llega clasificado: venta, captación, reclamo o administración. Nadie reenvía nada a mano.

Un chip y la bandeja queda con lo que le toca a quien está mirando. Nadie puede decir que no vio un mensaje porque estaba perdido entre otros cincuenta.
Pasadas las horas que se configuren, le llega un aviso con su nombre. Se manda una sola vez, y si alguien del equipo contesta antes, no se manda.

Borrar hace falta para pruebas o spam, pero el borrado no borra el rastro: queda registrado quién lo hizo y cuándo.
El reclamo llega siempre a mantenimiento y la captación a quien capta, aunque el mensaje esté escrito de cualquier manera. La derivación queda con su constancia.

Cuando le piden opciones, las saca del catálogo cargado: código, precio y características reales. No improvisa algo que no existe.
Cambia una sola cosa: cuándo contesta una persona. El formulario no tiene horario y la constancia queda con la hora real de carga.
Quién es, qué ofrece, qué no puede prometer y cuándo escalar, todo en castellano. Se prueba un cambio sin que salga al aire hasta publicarlo.

Las preguntas frecuentes de donde el bot saca sus respuestas, editables sin tocar código.

En vez de un interrogatorio por WhatsApp, un formulario corto que completa cuando puede, con fotos. Al terminar recibe su número de seguimiento.
Del otro lado no aparece un mensaje suelto: aparece un caso numerado, en su área y con alguien a cargo.

El formulario pregunta si está empeorando y si hay riesgo. Si la respuesta es sí, el caso entra en prioridad alta sin depender de cómo suene el mensaje.
Un botón arriba del hilo y la consulta se convierte en oportunidad. Pregunta una sola cosa: qué busca la persona.

Cada oportunidad tiene el link al hilo del que salió. El asesor lee lo que la persona pidió con sus palabras antes de escribirle.

Lo que se carga es lo que el bot ofrece esa misma tarde. Se marca algo como no disponible y deja de ofrecerse.

Las visitas coordinadas, con su propiedad y su asesor asignado.

Se arman los equipos y de ahí en más el sistema reparte solo. Si un área no existe, lo que le tocaba cae en la que sí existe.

Asesor comercial, gestión de incidentes o dirección. No catorce roles heredados de otro negocio. Cada permiso viene también acotado a lo suyo.

El último ingreso de cada persona con fecha y hora. Los intentos fallidos también quedan, con su motivo.

Cada acción con su usuario, su IP y su hora.

Quién es cada número que escribió alguna vez, con su historial.

Se cambia el rubro y cambian las áreas, los roles, las etapas del embudo y lo que el bot sabe decir. Una instancia nueva se arma en minutos.
Personas que escribieron, mensajes, derivaciones, oportunidades y reclamos del período. Los costos de WhatsApp y de IA van por separado porque se contratan por separado.

Armamos la demo con las áreas y los roles de tu negocio.